la mirada en el cine y la pintura
Resulta paradójico el contraste entre las actitudes y actividades del observador en el cine y en la pintura. En el primero la tendencia creciente a mostrar una avalancha de imágenes, a presentarnos todas las vistas y las variaciones de las vistas y las imaginaciones de las vistas, a obligar al ojo a permancer quieto, fijo. Por contra la pintura, la Pintura, nos invita a movernos, a viajar por la escena, nos obliga a no permanecer pasivos, a buscar a inventar y descubrir relaciones, a hacer asociaciones entre lo que vemos y lo que surge de nuestra mente a la llamada de los colores, las formas, lo que reconocemos y lo que nos confunde.
Nuestros hijos, los jovenes, se quedan agotados, vacios, después de una sesión de mirada hipnotizada. Tengo la impresión estamos creando una población crecientemente estupidificada, perezosa o hiperactiva, pero banal. Perfectos para ser programados y ordeñados de la cuna a la tumba.
¿Puede considerarse que la pintura es necesaria para despertar y entrenar la atención, la imaginación? ¿Pudiera ser que el cine no sea el arte del futuro sino una trampa para capar las mentes de lo que hace 100 años era el proletariado? Seguramente no, pero entre tanto, yo sigo disfrutando de un buen comic. (Bande dessiné en gabacho)
Nuestros hijos, los jovenes, se quedan agotados, vacios, después de una sesión de mirada hipnotizada. Tengo la impresión estamos creando una población crecientemente estupidificada, perezosa o hiperactiva, pero banal. Perfectos para ser programados y ordeñados de la cuna a la tumba.
¿Puede considerarse que la pintura es necesaria para despertar y entrenar la atención, la imaginación? ¿Pudiera ser que el cine no sea el arte del futuro sino una trampa para capar las mentes de lo que hace 100 años era el proletariado? Seguramente no, pero entre tanto, yo sigo disfrutando de un buen comic. (Bande dessiné en gabacho)

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