la necesidad de la paz
La paz no es una causa.
La paz o la ausencia de paz es la medida de la armonia de las cosas.
La paz no es necesaria. El sentimiento de paz nos indica que nuestras necesidades están cubiertas.
Buscar la paz como un objeto en si mismo es una estupidez. Lo que debemos buscar es establecer las condiciones en las que la resultante de nuestra vida sea una sensación de paz.
Pongamos que tenemos que equilibrar ingresos y gastos. Que estamos en paz cuando la suma total es cero. Nada sobra, nada falta. Ya sé que es muy tonto, es un ejemplo. Ya sé que te parece muy materialista, un poco de paciencia, es un ejemplo.
Pongamos, siguiendo con el ejemplo, que no nos llega, que la suma sale negativa, que los gastos son mayores que los ingresos. No estamos en paz. Pero el camino para llegar a la paz no es hacer una rogativa al patrón de la localidad y unas cuantas manifestaciones. El camino es buscar nuevas fuentes de ingresos, reducir los gastos, planificar el futuro. Si se puede, porque a veces no se puede, pero esa es otra historia.
Pongamos que la suma es positiva. Nos sobra. Desbordamos. No estamos en paz. No imploremos por que nos den los santos la fuerza para soportar y llevar nuestra pesada carga de excedentes. Simplemente repartirlos nos llevará a la suma cero. Pero no siempre se puede, a veces no es tan sencillo. También es otra historia, material de novelas.
La paz civil proviene de un contrato social de autorestricción y cesión de la capacidad de ejercer la violencia y de reparto de los bienes. Si todas las partes respetan este pacto es posible que la gente viva en la confianza de que sus necesidades serán satisfechas, en la seguridad de que su integradad no peligra. El pueblo vive en una sensación de paz.
Cuando el contrato social no existe, no se reconoce, se olvida, se trampea, se corrompe, se rompe, entonces surge la violencia como un volcán en erupción. Es inutil gritarle al volcan que necesitamos paz.
La paz o la ausencia de paz es la medida de la armonia de las cosas.
La paz no es necesaria. El sentimiento de paz nos indica que nuestras necesidades están cubiertas.
Buscar la paz como un objeto en si mismo es una estupidez. Lo que debemos buscar es establecer las condiciones en las que la resultante de nuestra vida sea una sensación de paz.
Pongamos que tenemos que equilibrar ingresos y gastos. Que estamos en paz cuando la suma total es cero. Nada sobra, nada falta. Ya sé que es muy tonto, es un ejemplo. Ya sé que te parece muy materialista, un poco de paciencia, es un ejemplo.
Pongamos, siguiendo con el ejemplo, que no nos llega, que la suma sale negativa, que los gastos son mayores que los ingresos. No estamos en paz. Pero el camino para llegar a la paz no es hacer una rogativa al patrón de la localidad y unas cuantas manifestaciones. El camino es buscar nuevas fuentes de ingresos, reducir los gastos, planificar el futuro. Si se puede, porque a veces no se puede, pero esa es otra historia.
Pongamos que la suma es positiva. Nos sobra. Desbordamos. No estamos en paz. No imploremos por que nos den los santos la fuerza para soportar y llevar nuestra pesada carga de excedentes. Simplemente repartirlos nos llevará a la suma cero. Pero no siempre se puede, a veces no es tan sencillo. También es otra historia, material de novelas.
La paz civil proviene de un contrato social de autorestricción y cesión de la capacidad de ejercer la violencia y de reparto de los bienes. Si todas las partes respetan este pacto es posible que la gente viva en la confianza de que sus necesidades serán satisfechas, en la seguridad de que su integradad no peligra. El pueblo vive en una sensación de paz.
Cuando el contrato social no existe, no se reconoce, se olvida, se trampea, se corrompe, se rompe, entonces surge la violencia como un volcán en erupción. Es inutil gritarle al volcan que necesitamos paz.

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