Si dejamos que la conciencia de la necesidad oriente nuestra vida, que le de sentido, tendremos (al menos) dos sentidos posibles:
1- Cuando mi atención se orienta a satisfacer mis necesidades. En este caso, considero que todo está al servicio de mi satisfacción y soy receptor de aquello que la produce. Las cosas y las personas tienen el valor que le da mi satisfacción.
2- Cuando oriento mi atención hacia las necesidades de los otros. En este caso, me considero al servicio de la satisfacción ajena. Yo tengo valor en cuanto que soy capaz de satisfacer las necesidades de los otros. Yo siento mi valor en tal medida.
Sería simplista decir que la orientación 1 es egoista y mala, en el marco de alguna moral como la católica, y que la orientación 2 es buena. El camino del Tao es seguramente el balance entre las dos formas de orientar nuestra atención.
Personalmente, encuentro más clarificador preguntarnos para quién tenemos valor, para quién somos necesarios, cuando nos preguntamos sobre el valor de nuestra vida, sobre qué pintamos aqui y éste tipo de interrogantes que surgen en momentos críticos.
Encuentro que la primera forma de orientar la conciencia produce inevitablemente la competición por los recursos, la imposición de una voluntad sobre las competidoras. Los perdedores quedan sin recursos o condicionados en su acceso a los recursos.
La primera orientación es la de "recibir", la segunda la de "dar".
Para visualizar la necesidad de balancear ambas orientaciones, conviene visualizar el Yo como un círculo con una puerta de comunicación con el exterior. La primera orientación es la de los intercambios "de fuera hacia dentro", la segunda la de los intercabios "de dentro hacia fuera". Puesto que lo que está dentro del círculo es finito, no puede dar infinitamente o indefinidamente. No podemos mantener indefinidamente la atención al servicio de las necesidades de los otros, ya que es necesario "reponer existencias" para continuar entregando. A la inversa, no es posible recibir y acumular indefinidamente, puesto que lo finito no puede contener a lo infinito que está fuera. La saturación, la congestión, el empacho es el resultado de mantener la atención exclusivamente en nuestras necesidades.
Parece ser que el problema sanitario número uno en los paises desarrollados ha pasado a ser, o está acercandose a serlo, la obesidad. En mi opinión es la consecuencia directa de una filosofía vital en la que el sentido de la vida es primordialmente "hacia dentro".